Restauración de dos Dōtanuki

La legendaria Escuela Dōtanuki creó espadas tan perfectas, poderosas e indestructibles, que se convirtió en la columna vertebral del prestigio y también las leyendas sobre las katanas japonesas. Inmensamente apreciadas en su época, en la actualidad son muy cotizadas y buscadas por coleccionistas conocedores. Es casi impensable poder conseguir una a un precio decente. Pero recientemente nos llegó un aviso de uno de nuestros anticuarios en Japón: dos uchigatanas encontradas en estado lamentable – tanto, que algunos togishi locales, artesanos conocidos y respetados, las calificaron como ‘perdidas’. Uno de los dictámenes fue «chatarra, una lástima». Sólo que éstos respetables togishi acostumbran dar por perdida una hoja que podría llevar semanas o meses de trabajo, para posiblemente terminar con hagire, o fallas fatales. Están acostumbrados a trabajar en forja con hojas nuevas, o retocando hojas de colección que ameriten su esfuerzo. En Shin Nihonto, en cambio, nos hemos dedicado por años precisamente a restaurar y recuperar hojas dañadas. Los casos «perdidos» son nuestra pasión, y devolver estas joyas a su antigua gloria es lo que nos motiva. Las trajimos a México, por supuesto, y veremos qué tan perdidas están.

Hubo algo, además del hecho de ser Dōtanuki, que me llamó la atención y las hizo irresistibles: Una es atribuida a Noriyasu, herrero de la primera generación de la escuela (1573-1592) con un gran prestigio por sus espadas indestructibles y con excepcional capacidad de corte. La segunda lleva la firma de Muneharu, herrero de la última generación de herreros Dōtanuki (1865-1868), quien incluso firmó algunas espadas con fecha posterior al cierre de su escuela. ¡Una primera y una última generación de Dōtanuki, juntas!


En el antiguo Japón, se creía que algunos objetos podían convertirse en Tsukumogami (付喪神), o cosas inanimadas que han adquirido un Yōkai (妖怪) o espíritu. Esto sucedía naturalmente con cosas muy antiguas. En el caso de las katanas, se decía que cada espada se llevaba un pedazo del alma de su Tōshō (刀匠- forjador) y de su togishi (研ぎ師 – pulidor) que son sus dos creadores. Después ‘bebían’ el alma de los enemigos derrotados, acumulaban almas y se convertían en poderosas Tsukumogami con vida propia y, al pasar de generación en generación, se las consideraba más poderosas que el mismo samurai que las portaba por tener más batallas en su haber. De ahí la veneración y el honor de recibir una Hyaku Seishin Ken – una espada con 100 espíritus.
Existe un hechizo de protección contra los yōkai que es consistente en textos como el Shūgaishō (拾芥抄), una enciclopedia medieval japonesa, Los Relatos de Ise (Ise Monogatari tōsho shō – 伊勢物語頭書抄), y hasta un raro manual de magia antigua japonesa conocido como Onmyōki.
Se dice que en los viejos tiempos, tras la ceremonia de entrega de su espada a un samurái, éste se retiraba para ejecutar el conjuro en privado. Más que como protección contra malvados yōkai, los bushi usaban el hechizo para presentar sus respetos mediante una Dōmei-shiki (同盟式) o ceremonia de alianza con su espada, reconociéndola como un guerrero vivo, un compañero, y no un objeto que poseer.
Así que, conforme a la más antigua tradición, recibimos a estos antiguos guerreros (y sus yōkai ) en casa; ¡bienvenidos!

Recibiendo una tachi de seki, dos Dōtanuki de Higo, dos wakizashi y varios tanto

Diagnóstico inicial de las Dōtanuki: Híjoles.

Óxido general, profundo, a la Muromachi tuvimos que rasparle los restos de saya y tsuka podridos que todavía estaban adheridos a la hoja. La corrosión es vieja y profunda. La Edo está menos corroida, pero muy maltratada y doblada.

Además del óxido, estas pobres fueron maltratadas y malusadas al grado de doblar las hojas en varios puntos

Por eso, tras una limpieza inicial para quitar el óxido rojo o ‘joven’ y la corrosión superficial, es necesario enderezar las hojas, o no habrá forma de que la restauración y pulido se hagan correctamente. Para esto, se usa una ‘prensa de cuñas’. Usada desde que existen los togishi, sirve para aplicar presión en los puntos exactos para enderezar las hojas, sean defectos de forja o a causa de su uso. Éstas prensas han tenido muchas formas en distintas escuelas y épocas, pero su funcionamiento es básicamente el mismo: identificar los puntos exactos donde aplicar presión, y la magnitud de la presión se controla con el grosor de la cuña – algunas veces de acero, tradicionalmente de bambú. La flexibilidad de la hoja, y por tanto la presión requerida, varía mucho según la época y escuela. Los aceros pueden ser muy diferentes y la forma en que se use la prensa depende de la experiencia del togishi. Aaplicamos la prensa:

La Muneharu, en particular, tenía varios puntos de flexión que complicaron  su corrección. El modelaje 3D ayudó a identificar con más precisión los puntos de presión y la corrección exacta. Ya sé, otra vez haciendo trampa con tecnología, pero todo vale por cuidar los detalles y prevenir errores.

Después de la limpieza inicial y enderezado de las hojas, ahora sí las presentamos:

Arriba, La Muromachi de Noriyasu. Nótese el nakago extremadamente largo –  a pesar de estar roto a la altura del segundo mekugi-ana, es casi dos veces más largo que el de Muneharu. ¿Hecha para montarse como nagamaki? La opinión de un colega sugiere una historia aún más interesante, pero la dejaremos para después.

Abajo, la Edo de Muneharu, más robusta en la base y más fina hacia la punta; sin embargo, es evidente el parecido de familia que tienen ambas – la Muneharu es un ‘revival’, un tributo a las primeras generaciones de Dōtanuki que les dieron su fama.

A la Noriyasu todavía le falta mucho trabajo, pero la Muneharu ya deja ver la calidad del trabajo de su tosho. Aquí mi humilde kantei-do:

Higo Dotanuki Muneharu

ESCUELA:            Higo Dotanuki

PERIODO:            Keio 2º año, 2º mes (febrero, 1866)

TOKO TAIKAN RANKING   1.8 Millones de yens

OMOTE MEI       Higo no Kuni Dotanuki Enju Muneharu Saku

URA MEI             Keio 2 nen 2 gatsu Kichijitsu

FORMA                Uchigatana

NAGASA               68.5 cm

SUGATA               Shobu-zukuri

SORI                     koshi-zori fuerte

MEDIDA DE SORI              1.8 cm

KISSAKI                 Sin Kissaki

KASANE   7 mm

MOTOHABA        3 cm

SAKIHABA            2.0 cm

MEKUGIANA       1

HAMON :  Nie deki gunome midare al estilo koshi-no-hiraita.

BOSHI :  Midare komi de templado profundo y estilo casi ichimai. El regreso es corto y togari.

KITAE :   Itame hada que es casi muji. Su jigane es de forja cerrada y con ji-nie.

Historia: El periodo maduro de Dotanuki Muneharu fue alrededor del Keio (1865-1868), el periodo en que esta hoja fue hecha. Su nagasa mide 68.55 cm. El ancho de mihaba es 3 cm y tiene un elegante adelgazamiento hasta su saki. Su sugata es poderosa, pero al mismo tiempo transmite la elegancia de los trabajos del koto en los que se debe haber inspirado. La artesanía de la hoja muestra control por toda su longitud, tanto en términos de su kitae como en el templado de su nioi-guchi. La firma de esta Muneharu es maravillosa. Indica que fue hecha en 1866. Las tropas de Higo en esas fechas usaban cañones importados de Europa. Es maravilloso sostener un objeto que representa un Puente entre la tradición samurai y la maquinaria de Guerra occidental. Esto agrega un elemento histórico a la espada más allá de la calidad de la hoja. Esta hoja contó con papeles Hozon de la NBTHK (hoy solo hay copias). Se presentó sin pulir a shinsa y recibió un impresionante papel de 49/50 puntos. Una hoja de esta calidad y con una firma de Higo Dotanuki es el sueño de cualquier coleccionista. La maravillosa historia y procedencia de esta Muneharu, combinadas con su estilo koto y su calidad la hacen una pieza excepcionalmente valiosa.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *